Articulos de Coocco (Pablito)

Aki encontraran algunos articulos y opiniones mias sobre actualidad deportiva... ojala les gusten

domingo, julio 16, 2006




ESPERARON 24 AÑOS.


Resulta difícil en esta época de un fútbol tan pragmático y resultadista, decir si fue o no justa la victoria que coronó el tetracampeonato de la “Scuadra Azurra” en Alemania 2006. Podemos decir que Francia mereció o hizo más que Italia en la final, pero también se puede decir que los “tanos” fueron mas efectivos y mostraron (aunque muchos me digan lo contrario), mejor futbol que los galos. Entonces, si ponemos esto en la balanza, concluimos que fue un Mundial que tuvo un equipo que se coronó sin dudas, y que dejó un agradable sabor; porque por fin vimos una selección italiana que trató (y lo logro en la mayoría del campeonato), de no jugar como italianos, fueron ofensivos, pero siempre teniendo como base una solidísima defensa encabezada por Buffon y Cannavaro, además de un gran mediocampo donde destacó Pirlo, y una buena cosecha ofensiva aprovechando las oportunidades y marcando en todos sus cotejos. Todo eso, además de la ya archiconocida garra italiana.

MURALLONES DEFENSIVOS:

Cuando Alessandro Nesta salió lesionado contra la República Checa, estaba la gran incógnita de su reemplazante, Marco Materazzi, un jugador que no goza de una gran reputación como jugador, pero que poco a poco se fue transformando en un pilar defensivo, ganando todo por aire tanto defensiva como ofensivamente, sin abusar de la falta al marcar y dándose el lujo de encumbrarse como goleador italiano junto a Luca Toni con dos cabezazos trascendentales (uno ante los checos a poco minutos de ingresado, que significó el 1-0, y el otro ante Francia en la final en lo que fue el empate), además de anotar un tanto en las definición desde los doce pasos en la final. Pero como bien sabemos, todo equipo debe partir de la base de tener un gran portero, y en eso Italia cumplió y con creces, porque en gran medida fueron sus extraordinarias tapadas las que instalaron a Italia en lo más alto del Mundial. Buffon fue el mejor golero de este campeonato (solo le anotaron dos veces: un autogol contra Estados Unidos y un penal de Zizou en la final) y hay que destacar tres tapadas que fueron maravillosas: en cuartos contra Ucrania y con el marcador en 1-0 a favor de los azules, sacó una cabezazo increíble en el ángulo inferior derecho e incluso golpeando su cabeza con el vertical; la segunda ante Alemania en semis, cuando en el segundo tiempo del alargue y el marcador sin goles desvió un remate a quemarropa de Podolski cuando éste estaba desmarcado en plena área y con su mejor perfil; el último ante Zidane en la final, corrían los minutos finales del primer agregado y Sagnol manda un centro que conecta en el punto penal un solitario Zizou y que Buffon manda con una mano (prodigiosa por cierto) al tiro de esquina cuando los del gallito se aprestaban a celebrar el gol que podía darles el título. Y el otro central fue el mejor defensa y, a nuestro entender, el mejor jugador del torneo (ver nota aparte). Y es que Fabio Cannavaro estuvo sólido en los mano a mano, pulcro en la entrega, impasable por arriba, en resumen un trabajo sencillamente notable.

CEREBRO Y TODO TERRENO:

Delante de la línea de cuatro que ponía el técnico Lippi, hubo un motor que funcionó a la perfección, administrando la pelota, los tiempos, las pausas, marcando presencia en ambas áreas, realizando una labor fenomenal. Nos referimos al volante central del Milan y, por supuesto, de la selección italiana, Andrea Pirlo, quien fue el eje de este equipo, el que le dio el equilibrio que la escuadra del país de la bota necesitaba. Jugó todos los partidos, abrió el camino hacia la gloria con un remate desde 20 metros ante Ghana. Sus apariciones en la final fueron simplemente notables, se ubicó justo delante de Cannavaro y Materazzi y allí se convirtió en la aduana de Italia distribuyendo balones, ya que todas las jugadas pasaban por sus botines. No tuvo partidos malos, siempre fue figura y se convirtió en el líder futbolístico del equipo, haciendo gala de una mentalidad e inteligencia para jugar, de las que sólo gozan los más grandes, aunque no cabe duda alguna, que después de este Mundial su nombre quedará grabado con letras doradas en los anales del fútbol italiano y planetario.

CUMPLIERON AMPLIAMENTE:

Esta Italia se destacó por un gran funcionamiento colectivo, ya que si bien destacaron sobre el resto los ya mencionados Buffon, Cannavaro y Pirlo, los demás fueron grandes aportes, por mencionar a los laterales, Gattuso, Toni y en general todos los que tuvieron que ingresar en algún momento determinado. Zambrotta y Grosso aportaron marca, y peso ofensivo, ambos se comieron la banda y marcaron cada uno un gol importantísimo (Zambrotta para abrir el camino a semis ante Ucrania y Grosso para aclarar el panorama ante Alemania en el último minuto del alargue), luego los escuderos de Pirlo que fueron Gattuso, Perrota y Camoranesi (De Rossi fue expulsado en el segundo partido y reapareció en los últimos minutos de la final) tuvieron marca, despliegue para cubrir a Pirlo cuando éste se mandaba al ataque, y también ellos atacando. Los atacantes funcionaron cuando les tocó ingresar, el más constante fue Toni, quien colaboró con dos dianas y aguantando el balón, pivoteando o corriendo a los defensores rivales; Del Piero ingresó en varios partidos como refresco y cumplió cabalmente marcando los tiempos, recuperando balones y poniendo el talento, además del gol que definió la semifinal ante el elenco teutón. Párrafo aparte merece el que llegó a la cita germana como máxima figura de este seleccionado pero, a la vez, como lo gran incógnita; y lo cierto es que Francesco Totti hizo lo que pudo pero sucumbió ante sus problemas físicos y aunque no jugó mal y aportó con el gol ante Australia en octavos, no tuvo el nivel ni la chispa habitual.

DEFENSA DE ORO:

El Balón de Oro fue para el gran Zizou, pero la verdad es que a nuestro parecer el que hizo más méritos para alzarse con este trofeo fue Fabio Cannavaro. Y es que seamos claros, el premio fue un reconocimiento a la trayectoria del francés, pero el galo a diferencia del defensor italiano no fue constante, o sea tuvo partidos redondos ante España y Brasil pero a lo largo del Mundial no brilló como se le exigía; sus dos primeras presentaciones fueron mediocres y se perdió el partido que definía la clasificación gala a segunda fase por acumulación de tarjetas amarillas, y en la final comete el gran error de golpear violentamente a Materazzi en su pecho cuando el partido estaba a punto de irse a los penales, para lo que Zizou era fundamental. En este Mundial podemos dejar en claro que hubo un jugador que marcó la pauta en el sentido de cómo se debe defender, demostrando que se puede salir jugando, sin reventar el balón y si uno revisa los partidos, se da cuenta que fueron contadas con los dedos de una mano las veces que Fabio Cannavaro fue anticipado o sobrepasado tanto por arriba como por abajo, jugó con inteligencia, no se precipitó, no tuvo necesidad de hacer faltas y tuvo lo que siempre se le pide a un defensor central, que es tranquilidad y concentración, ya que supo hacer muy bien su trabajo tanto en su posición como cuando tuvo que hacer las coberturas de los volantes centrales o los laterales: también Fabio aportó iniciando varias jugadas ofensivas, saliendo con el pase justo desde el fondo de la zaga. Fue capitán y un líder espiritual dentro y fuera de la cancha, un emblema de la azurra, merecimientos que para nosotros lo hacían acreedor del Balón de Oro. Pero la verdad es que Zizou lo ganó y no se lo quita nadie. Y si bien Cannavaro no pudo llevarse el Balón de Oro, se llevó el premio gordo, el que todos buscan y que es el levantar la Copa del Mundo.

Pablo López Leal.